Los mismos se habían recuperado, pero ningún hospital local quería reimplantarlos debido a la edad del paciente y a su historial de enfermedad cadíaca. El hospital de Tampa, sin embargo, prefirió referirlo a quien mejor podia juzgar la sitación, el Dr. Alejandro Badía, cirujano de la mano y las extremidades superiores del Miami Hand Center, en Miami. "Llegó a las 7:00 P.M. y a la hora ya estábamos operándolo", dice el Dr. Badía. "La cirugía duró 8 1ž2 horas, durante las cuales le restauramos los huesos, los tendones, la circulación de arterias y venas, y los nervios para que pudiera recobrar las sensaciones. El paciente está muy bien. Los cuatro dedos tienen muy buena circulación; no hemos tenido ni que usar sanguijuelas", agrega maravillado (esas criaturitas se utilizan rutinariamente para la restauración de la microcirculación). "Yo no tuve ninguna duda de que debía tartar de ayudarle", añade el Dr. Badía. "Aunque era una persona mayor, sin esos dedos nunca hubiera podido hacer más carpintería, lo que hubiera significado para él la pérdida de su calidad de vida. Y eso fue lo que me motivó en un principio a elegir esta especialidad, el tartar de restaurar la calidad de vida que se pierde cuando se pierde la movilidad de las manos", comenta y concluye: "Las hijas me abrazaron depués de la operación y me abrazan cada vez que me ven. Es una familia muy unida".